¡Buenas tardes!
No sé por qué extraña razón cada día aparecen en mi buzón miles de mails de personas terriblemente generosas y confiadas
Sí, sí; lo que os estoy contando... precisamente esta mañana el mismísimo y excelentísimo primer ministro británico (desconozco si ese es el trato adecuado; mi ignorancia en protocolo diplomático es de muy alto nivel ;) David Cameron ha tenido la amabilidad de informarme que pone a mi disposición y para mi entero uso y disfrute, un par de millones de libras esterlinas en una Master Card que luego voy a tratar de activar con el código 3150 (más que nada por no hacerle un feo ;)
Ayer fue Mary, de Canadá; una pobre mujer aquejada de una enfermedad mortal en estadio ya avanzado, que debe tener -digo yo- unos remordimientos de conciencia terribles por la forma en que ha llegado a amasar la suma de 10 millones de dólares canadienses y que para alcanzar la luz y la tranquilidad de espíritu no ve otra salida que la opción (lógica, por otra parte...;) de poner en mis manos esa fortuna para que yo haga con ella las obras de caridad que estime convenientes... (Mary, guapa, un saludo desde aquí, espero que estés mejor... mañana te paso la lista de mis opciones en cuanto a prioridades caritativas se refiere =)
La semana pasada me chocó que el ministro de economía de Kenia tuviera en su haber un maletín con la suma de 5 millones de euros para mí... al parecer un agente suyo lo había incautado en una operación y mi nombre (al más puro estilo Bond... me gusta =) aparecía en clave en una de las esquinas; el muy excelentísimo señor sólo cumplía con su deber al notificarme que el contenido de ese maletín está en una cámara de seguridad esperando autorización para ser transferido a mi cuenta personal (fíjate, yo buscando el maletín por toda la casa y el maldito estaba en Kenia...).
Yo no sé qué pasa...
Voy a tener que meditar esta última cuestión...
El caso es que estos mails y yo hemos establecido una curiosa relación: ellos llegan, yo los leo, me río, los comento en voz alta ('eh, J, que dice David Cameron que tenemos dos millones de libras en una Master Card; ¿la activamos ahora o lo hacemos después de comer?') pero no los borro hasta recibir el siguiente y así vivo con el convencimiento de que además de 'cocooner', seria y responsable (según dicen, aunque no termino yo de tenerlo tan claro) no vivo como una millonaria porque no me da la gana ;)
Pero como una también es muy de darle al fantaseo (que no al fantasmerío; eso ya es otra cosa... ya sabéis, 'If I were a rich man, yabadabayabadabayabadabadabaduuuuuuuu' ;)toda esta colección diaria de mails me permite pasearme impune, soñadora, descarada y convencida por lugares tan fantásticos como este:
Decidme,
*Imágenes y más información aquí (clic)
que quieren cometer la insensatez de poner a mi entera disponibilidad varios millones de euros o dólares
(la cosa siempre es más interesante si se habla de dólares, que no termino de ver yo muy fino al euro... ;)
Sí, sí; lo que os estoy contando... precisamente esta mañana el mismísimo y excelentísimo primer ministro británico (desconozco si ese es el trato adecuado; mi ignorancia en protocolo diplomático es de muy alto nivel ;) David Cameron ha tenido la amabilidad de informarme que pone a mi disposición y para mi entero uso y disfrute, un par de millones de libras esterlinas en una Master Card que luego voy a tratar de activar con el código 3150 (más que nada por no hacerle un feo ;)
Ayer fue Mary, de Canadá; una pobre mujer aquejada de una enfermedad mortal en estadio ya avanzado, que debe tener -digo yo- unos remordimientos de conciencia terribles por la forma en que ha llegado a amasar la suma de 10 millones de dólares canadienses y que para alcanzar la luz y la tranquilidad de espíritu no ve otra salida que la opción (lógica, por otra parte...;) de poner en mis manos esa fortuna para que yo haga con ella las obras de caridad que estime convenientes... (Mary, guapa, un saludo desde aquí, espero que estés mejor... mañana te paso la lista de mis opciones en cuanto a prioridades caritativas se refiere =)
La semana pasada me chocó que el ministro de economía de Kenia tuviera en su haber un maletín con la suma de 5 millones de euros para mí... al parecer un agente suyo lo había incautado en una operación y mi nombre (al más puro estilo Bond... me gusta =) aparecía en clave en una de las esquinas; el muy excelentísimo señor sólo cumplía con su deber al notificarme que el contenido de ese maletín está en una cámara de seguridad esperando autorización para ser transferido a mi cuenta personal (fíjate, yo buscando el maletín por toda la casa y el maldito estaba en Kenia...).
Yo no sé qué pasa...
¿será que mi dirección de correo tiene pinta de 'mema'?
¿o es que en realidad la vida quiere premiarme con grandes sumas de dinero y al no encontrar el cauce adecuado para ponerlas en mis manos (léase loterías, inesperadas herencias lejanas o dedicación absoluta a la política) se dedica a probar con opciones de lo más inverosímiles?
Voy a tener que meditar esta última cuestión...
El caso es que estos mails y yo hemos establecido una curiosa relación: ellos llegan, yo los leo, me río, los comento en voz alta ('eh, J, que dice David Cameron que tenemos dos millones de libras en una Master Card; ¿la activamos ahora o lo hacemos después de comer?') pero no los borro hasta recibir el siguiente y así vivo con el convencimiento de que además de 'cocooner', seria y responsable (según dicen, aunque no termino yo de tenerlo tan claro) no vivo como una millonaria porque no me da la gana ;)
Pero como una también es muy de darle al fantaseo (que no al fantasmerío; eso ya es otra cosa... ya sabéis, 'If I were a rich man, yabadabayabadabayabadabadabaduuuuuuuu' ;)toda esta colección diaria de mails me permite pasearme impune, soñadora, descarada y convencida por lugares tan fantásticos como este:
A'jia Hotel, Estambul
Decidme,
¿Qué os parece?
Por favor, si también recibís estos mails ¡no me lo digáis...! que quiero seguir soñando que Cameron me debe favores y todavía no he terminado la lista de Mary... ;)
¡Hasta mañana =)!
Besos,
Ingrid
PD: Justo ahora mismo me acaba de notificar el Sr. A. Collier que su representado (al parecer 'propietario de una de las grandes fortunas rusas') desea invertir 276 millones de euros en nuestro país y debido a mi 'intachable reputación' le gustaría contar con mi asesoramiento y colaboración en esa operación... Cada día tengo más claro que la banda sonora de mi vida va a empezar con 'Diamonds are a girl's best friend' =)

















































