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jueves, 9 de enero de 2014

Ensalada de manzana, zanahoria y nueces con vinagreta simple

Muy buenos días, chic@s:

¿Qué tal estáis? Imagino que en pleno proceso depurativo cargado de buenas intenciones típico de primeros de enero: que si el gimnasio, que si dejar de fumar, que si la dieta depurativa (hoy os traigo una receta sana, sanísima) que si abandonar de una vez por todas el mal vicio de salir de casa en pijama y zapatillas... (sí, lo he vuelto a hacer... Pero en mi defensa alegaré que era un pijama gris oscuro, un jersey también gris y unas zapatillas tipo bota Ugg. Y todo esto debajo de una parka verde militar. Me juego lo que queráis que Mr. J fue el único que se dio cuenta... Aunque por la cara que ponía cualquiera podía haber intuido que algo muy raro y/o peligroso había en mí XD)

¿me equivoco?

Yo he de confesaros que en casa hemos empezado el 2014 con algunas novedades.
La primera de ellas es que tenemos vecinos nuevos. Y aunque todavía no les conocemos personalmente...

son ya famosos en el bloque por lo apasionado de sus escarceos amorosos =S


Y me diréis 'bueeeeeeeno, deja que se quieran'. Totalmente de acuerdo:  makelovenotwar y todas esas cosas. Voto a favor de las relaciones plenas y de todo lo que sus integrantes consideren oportuno para mantenerlas...

Excepto cuando su desenfrenada lujuria no nos deja dormir más allá de las 5 de la mañana (por lo general suelen ser las 5, aunque antes de ayer fueron las 4'30h)
O estás hablando con tu madre por teléfono a las once de la mañana y va y te suelta 'oye, ¿pero que son esos gritos que escucho?'.
O cuando vienen tus suegros a tomar café y entran en casa traspuestos y con cara de '¿pero desde cuando se ha convertido esto en un burdel?'

Y es que es algo inaudito. A todas horas. Y siempre con la imperiosa necesidad de gritarle al mundo la intensidad de su placer.
Vamos, que estoy hasta el mismísimo moño. Porque allí me tenéis, diciéndole a mi madre que no son chillidos, que es el gato que maúlla porque se ha terminado el pienso (¿qué queréis? cuando una necesita respuestas rápidas y apenas ha dormido se agarra a lo primero que pilla). O tumbada en la cama varias horas sin poder dormir, con los ojos como platos y maquinando sutiles venganzas como bajar a ponerle un celo al interfono del tercero tercera. 

Veremos como evoluciona el tema. Yo espero que sea cuestión de pasión inicial o de la lujuria de los primeros tiempos... Aunque os advierto que no descarto pediros ayuda para trazar un plan disuasorio si las cosas siguen así (¿es que no vais a apiadaros de esta pobre insomne?)

En fin... la segunda novedad es

¡que tenemos una Thermomix en casa =)!


Sí, sí; Santa se 'ha portao' este año. Bueno, bueno...  Qué locura de trasto... La mía  ha ido algo distinta de  como suelen ir las adquisiciones 'normales' de Thermomix, porque por una serie de circunstancias -que ahora no vienen a cuento- me quedé sin 'demostración thermomixera'; por lo que  tuve que hacer yo sola el camino de iniciación a ese sagrado saber. 

Así que después de un par de días mirando de reojo la maquinita, manteniendo las distancias y aguantando todos sus desafíos, decidí coger el toro por los cuernos y descubrir por mí misma todo lo que un cacharro de estos puede dar de sí.
Y me empleé a fondo, ya lo creo; el mismo día hice pizza, arroz con leche, patatas a la riojana, focaccia, sopa de verduras, helado de fresa, pan de leche y pastel de chocolate. A lo loco y sin poder parar de cocinar. 
Y aunque quizás es pronto para emitir un juicio de valor; sí puedo avanzaros que estoy encantada con el bártulo; pero como el tema es denso y da mucho de sí, ya lo iremos tratando con algo más de tranquilidad.

Porque para la receta que hoy quiero proponeros no necesitamos nada más allá de un pelador, una tabla de corte y un rallador:

Ensalada de manzana, zanahoria y nueces con vinagreta simple


Parece mentira que algo tan sencillo pueda resultar tan suculento. Lo digo en serio; he pasado largas temporadas enganchada a esta ensalada (aunque siendo justa también he de decir que he pasado otras muchas enganchada al chocolate belga o a los bocadillos de atún con aceitunas...) que no sólo es sana, te saca de mil apuros y se prepara en un momento, sino que tiene un sabor realmente especial. Probadla y me contáis.

Ingredientes  (para un@ con hambre o para dos si va de guarnición)
- 2 manzanas
- 1 zanahoria 
- un puñado de nueces
- sal, pimienta, aceite de oliva y vinagre (últimamente uso vinagre de manzana, ¿lo habéis probado?)

¿Cómo lo hago?
- Pelamos la zanahoria. Pelamos y descorazonamos las manzanas.
- Rallamos todo en un bol. Añadimos las nueces y aliñamos haciendo una vinagreta simple con la sal, la pimienta, el aceite y el vinagre.

Y a disfrutar de las cosas sencillas de la vida =)

Contadme:

¿Qué tal os han ido estas Navidades? ¿Cómo de bien se han portado Santa y los Reyes?
¿Habéis tenido alguna vez vecinos... exageradamente apasionados? 
¿Alguna sugerencia para con los míos?
Cuando entusiasméis a propios y a extraños con la ensalada de manzana, ¿me lo contaréis ;)?


Besos,
Ingrid

*Imágenes Pinterest & Webos fritos.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Recetas: 4 salsas para acompañar 'roast beef' que nunca fallan ;)

Muy buenas noches:

Me he pasado dos días metida en la cama sin salir de casa y todavía no he logrado erradicar todos los virus que han intentado acabar conmigo. 

Malditos sean.

Por su culpa no sólo tengo la nariz como un holandés borracho y tocado por el sol –que me perdone el colectivo, sólo pretendía ser algo más gráfica- y la voz de tenor retirado, sino que me he convertido en una abuelita sorda y escasa de reflejos (especialmente los mentales).
Aunque queriendo ser justa  y optimista (que se note que voy trabajando el pensamiento positivo ;) he de reconocer que gracias a ellos –a los virus-


he tenido tiempo de pensar en alternativas gastronómicas de caras a estas Navidades

Una de mis elecciones va a ser el ‘roast beef’ (ya hablamos de ello aquí, clic); y lo he decidido así porque este asado es como un buen básico que cambia radicalmente y se adapta a la ocasión en función del complemento que se le ponga (vamos, como cuando a unos tejanos les pones unas bailarinas o unos taconazos ;). 

No es lo mismo servirlo con una salsa de oporto o una salsa agridulce de frambuesa (clic aquí)

que con alguna de estas cuatro salsas que os propongo hoy =)

Salsa bearnesa



Esta es una salsa ideal para acompañar todo tipo de verduras y carnes asadas o a la parrilla.
La elaboración no es muy distinta de la de la salsa holandesa (que vimos aquí, clic) y si bien no es complicada, quizás sí es algo más laboriosa que las otras tres que vamos a ver (aunque niente paura ;).

Los ingredientes:
- 250 grs. de mantequilla clarificada (vimos cómo hacerlo aquí, clic
)
- 3 yemas de huevo
- 100 ml. de vinagre de vino estragón (o de vino blanco)

- 100 ml. de vino blanco
- unos granos de pimienta negra
- dos chalotas (vaaale, sí; si no he tenido chalotas alguna vez lo he hecho con cebolla…)

- un poco de estragón (en teoría, confieso que el perejil lo ha sustituido alguna vez… ;)
- sal y pimienta

¿Cómo lo hago?
- Picaremos las chalotas en ‘brunoise’ y las pondremos en un cazo con el vinagre, el vino y las bolas de pimienta. Dejaremos cocinar a fuego fuerte hasta que nos haya reducido a un tercio.

Retiramos del fuego, colamos y dejamos que se enfríe.
- Con una batidora de varillas trabajaremos las yemas; cuando empiecen a montar, añadiremos el líquido del paso anterior (garbo moderado ;) y cuando veamos que va espesando, le agregaremos la mantequilla clarificada poco a poco hasta conseguir una textura consistente.
- Terminamos añadiendo estragón, sal y pimienta al gusto.


Salsa de mostaza



En esta ocasión vamos a comentar la versión más sencilla de esta salsa; (que fácilmente podríamos complicar desglasando con un poco de vino blanco –o caldo de carne-  la sartén donde hayamos dorado la pieza de carne, añadir mantequilla, mostaza y dejar reducir para terminar incorporando –o no- unas alcaparras); … pero me parece que a estas alturas de lo que se trata es de que con la mínima inversión de tiempo y esfuerzo se obtenga un resultado de ‘oumaigot… delicius’, ¿no os parece?.


Los ingredientes
- Mostaza  (Aquí juega un papel fundamental  vuestro paladar. Yo suelo usar la de Dijon, pero reconozco que la inglesa tampoco os hará quedar mal…  la que os apetezca o tengáis más a mano)

- Nata líquida
- Unas  alcaparras o unas bolas de pimienta verde


*No os pongo cantidades porque yo nunca mido cuánto de cada. Entre otras cosas porque esta salsa te permite rectificar en el momento sin riesgo de desastre nuclear si crees que te has pasado de mostaza o que –por el contrario-  todavía le falta un poco.
Digamos que esta es una de esas recetas que te permite pensar que eres de lo más atrevid@ y descarad@... Por lo menos culinariamente hablando ;)

¿Cómo lo hago?
-Ponemos nata liquida a reducir en un cazo. Esperamos que arranque a hervir y añadimos mostaza (ojo, no os paséis; empezad con poco y ya tendremos tiempo de aumentar intensidad).
- Cuando veáis que ya está ligada y suficientemente reducida, le agregáis unas alcaparras o unas bolas de pimienta verde (sentido común, por favor… se trata de alegrar la salsa, no de pasar a tener una salsa de alcaparras con mostaza ;)

- Probad y rectificad de sal y pimienta si es necesario.

Salsa tártara



Tanto ésta como la siguiente yo suelo usarlas para presentar el ‘roast beef’ en frío (es decir, el que sobra y tomamos al día siguiente ;).

Los ingredientes
- 200 grs de mayonesa (podéis prepararla siguiendo las indicaciones de Belén  -aquí, clic-
o bien optar por comprar una ya elaborada directamente).
- un huevo duro
- 6 o 8 pepinillos en vinagre
- media cebolla pequeña
- un par de cucharadas de alcaparras escurridas
- media cucharadita de mostaza
- un poco de perejil


* Sé que hay recetas que le añaden también rábano y aceituna; pero personalmente la prefiero sin: los rábanos y yo nunca fuimos grandes amigos y el sabor de la aceituna me resulta excesivo entre alcaparras y pepinillos… pero es sólo una cuestión de gustos personales.

¿Cómo lo hago?
- Escurrimos bien las alcaparras y los pepinillos (yo después de escurrir bien suelo ponerlos sobre una servilleta de papel para que absorba bien toda la humedad).
- Picaremos fino (¡fino, fino!)  alcaparras, pepinillos, cebolla, perejil y huevo.
- Finalmente mezclaremos todo en un bol añadiendo media cucharadita de mostaza.
Aunque se puede consumir de inmediato, aconsejo un reposo de un par de horas para asentar sabores.


Salsa 'tonnata'



A ver, si nos ponemos exquisitos llegaremos a la conclusión que esta de atún es quizás la más veraniega de todas las salsas que comentamos hoy.
Ya lo sé.
Que no parece cuadrar con turrón, decoraciones navideñas y villancicos.
Que en principio parece ligar más con pescados (y huevos cocidos o sándwiches vegetales) que con carnes. Vale.
Pero hacedme caso, si no habéis probado el ‘vitello tonnato’ –en cuyo caso ya no tengo que convenceros de nada-, servid un poco de salsa ‘tonnata’ la próxima vez que hagáis 'roast beef'… y ya me contaréis, ya.


Los ingredientes
- un huevo
- 250 ml. de aceite de oliva suave (yo prefiero girasol)
- una latita de atún
- dos cucharadas de alcaparras
- 6 filetes de anchoas
- el zumo de medio limón


¿Cómo lo hago?
- Empezamos haciendo una mayonesa con el huevo y el aceite (imagino que también valdría una mayonesa comercial).

- Cuando haya emulsionado por completo, le añadimos el resto de ingredientes y trabajamos batiendo todo hasta conseguir una salsa fina.

*Existen también recetas de ‘tonnata’ que, en vez de partir de una mayonesa de base,  trituran un par de huevos duros con el resto de los ingredientes (atún, anchoas, alcaparras y limón) y añaden después  aceite hasta conseguir la textura deseada.

Y hasta aquí el discurso culinario de hoy.
Ahora contadme:

¿Habéis probado alguna de estas cuatro salsas con el ‘roast beef’?¿Cuál preferís?
¿Qué planes culinarios tenéis para estas Fiestas?
¿Qué recetas os hacen sentir… tentadoramente
descarad@s ;)?

¿Os caen bien los rabanitos?

Besos,
Ingrid


*Imágenes gastromand.dk,jkr.co.uk, thewhiteramekins.com & kotijakeittio.fi. 

viernes, 29 de noviembre de 2013

Tarta San Marcos

¡Muy buenos días!:

No me digáis que la vida no promete ya es viernes, tenemos todo un fin de semana por delante, según nos cuentan los políticos la macroeconomía española está empezando a florecer (ya sé, ya sé pero hoy tengo ganas de ser ilusa, discutámoslo otro día, ¿ok?), y además hoy -tal como os prometí- vamos a ver lo fácil que es preparar una deliciosa, resultona y vistosa

Tarta San Marcos ;)



Los ingredientes

Para el bizcocho:
- 5 huevos medianos
- 150 grs. de harina tamizada
- 150 grs. de azúcar
- 1'25 cucharaditas de levadura
- una pizca de sal

Para el almíbar:
- 125 ml. de agua
- 75 ml. de coñac
- 200 grs. de azúcar

Para el relleno:
- 700 ml. de nata para montar
- 8 cucharadas soperas de azúcar glas
- 2 cucharadas soperas de cacao en polvo sin azúcar
- 2 cucharaditas de gelatina en polvo
- unos 50 ml. de leche

Para la crema de yema:
- 5 yemas de huevo
- 150 grs. de azúcar
- 50 ml. de agua
- 1 cucharada sopera de harina de maíz

Unas almendras fileteadas para decorar.


¿Cómo lo hago?

Para que la elaboración no resulte pesada (no digo complicada) yo os aconsejaría -así lo hice yo- dejar preparados el día anterior el bizcocho, el almíbar, la crema de yema y las almendras ya tostadas. Así, unas cuatro o cinco horas antes de cuando hayáis decidido presentar la tarta, solamente tendríais que preparar el relleno y terminar el montaje.

El bizcocho:
- Precalentamos el horno a 180º.
- Separamos las claras de las yemas y montamos las primeras a punto de nieve fuerte. Blanqueamos las yemas con el azúcar y añadimos las claras a estas últimas con movimientos envolventes.
- Agregamos la harina tamizada, la levadura y la sal procurando que no baje la mezcla y hornear a 180 grados unos 30 minutos (ojo, ojo y ojo que hay hornos muy traidores ;).
- Una vez horneado, desmoldamos y dejamos enfriar en una rejilla. Cuando esté completamente frío lo cortamos en tres discos iguales; para hacerlo yo usé la técnica del hilo (he escrito cómo y me doy cuenta que no se entiende nada... mejor os pongo un enlace con un video explicativo, clic aquí ;).

El almíbar:
- En un cazo ponemos el agua y el azúcar a hervir. Cuando arranque el hervor añadimos el brandy.
- Dejamos reducir a fuego medio-alto hasta conseguir un almíbar (punto de hebra grueso, yo tardé unos 15 minutos).

El relleno:
- Calentamos la leche y disolvemos la gelatina en polvo. Mientras se templa, empezamos a montar la nata con el azúcar.
Cuando esté a medio montar, añadimos la gelatina diluida (cuando la temperatura sea más o menos de 36 grados) y terminamos de montar.
- Del total de nata montada, reservamos un poco para decorar los laterales de la tarta (yo no usé demasiada, la justa para poner las almendras; unos 100 grs., poco más) y el resto lo separamos en dos mitades.
- Una la dejaremos tal cual; y a la otra, le agregamos las dos cucharadas de cacao y removemos con las varillas hasta integrar para conseguir la trufa.

La cobertura de yema:
- Empezaremos haciendo un almíbar con el agua y el azúcar en un cazo; cocinamos unos 5 minutos a fuego medio-alto y retiramos del fuego para que se temple.
- Mezclamos las yemas y la harina de maíz en un bol removiendo bien con unas varillas (a mí se me resistían los grumos y decidí cortar por lo sano pasándolo directamente por la batidora... ;)
- Añadimos el preparado de las yemas-maicena al almíbar, lo trasladamos al fuego y removemos con unas varillas hasta que espese.
Llenamos con agua muy, muy fría un recipiente en el que pueda caber con comodidad el que tenemos en el fuego.
- Retiramos del fuego la crema de yemas y sumergimos el cazo que las contiene en el recipiente con el agua fría; con esto conseguiremos enfriarla rápidamente, que no se oxide y que tenga un color envidiable ;).

Las almendras para decorar:
- Yo compré un paquete de almendras fileteadas de 200 grs. y las tosté a fuego alegre en una sartén antiadherente (y sin irme demasiado lejos porque a la que te descuidas sobreviene la catástrofe...).

El montaje es simple
Antes de empezar preparemos el plato -tartera o fuente- en la que vayamos a servir la tarta protegiendo el perímetro con unos trozos de papel de aluminio, de tal forma que una vez terminado el montaje podamos retirarlos fácilmente y conseguir así un acabado mucho más... coqueto (¿? ¡no encuentro la palabra!).

Y montamos la tarta:
1. Disco de bizcocho empapado en almíbar (ni mucho ni poco... a esto hay que cogerle el punto).
2. Capa de trufa (que repartiremos con una espátula de repostería o similar para que nos quede nivelada).
3. Disco de bizcocho empapado en almíbar.
4. Capa de nata.
5. Disco de bizcocho empapado en almíbar again.
6. Crema de yema (si nos apetece la yema quemada, podemos espolvorear un poco de azúcar por encima y quemarlo con un soplete).
7. Nata en el lateral + almendras fileteadas (paciencia... muuucha paciencia).

Observaciones:
Me preocupaba un poco la textura que iba a darle la gelatina al relleno (sí, podía haber usado estabilizante; pero me daba pánico pensar que se me podía desmontar el chiringuito) y la verdad es que quedé muy contenta con el resultado.

La crema de yema es algo espesa y aunque os parezca complicado extenderla, dejad primero que se atempere un poco (yo la tenía en la nevera) y ayudaros luego de una espátula o cuchara para repartirla, veréis que la cantidad que hemos preparado es la justa para cubrir el disco de bizcocho.

Finalmente, he de confesaros que yo terminé de preparar la tarta un par de horas antes de la celebración (muy en mi línea...) y si bien el resultado fue más que notable, al cabo de dos días me zampé uno de los dos trozos que quedaban y aquello era... mmmmmm, ohhhhh, uffffff. Por lo que no temáis anticiparos demasiado preparándola, que cuantas más horas de reposo tenga

muchísimo mejor =) 

(este es uno de los pedazos que quedaban al cabo de dos días ;)


Y ahora contadme,

¿Os habéis aventurado alguna vez a preparar una tarta San Marcos?
¿Os parece complicada de elaborar?
¿Para qué ocasión os parece la tarta ideal?
Disfrutad del fin de semana, nos vemos el lunes =)
Y si necesitáis ayuda al montar las claras decídmelo... que os mando al pinche ;)

Besos,
Ingrid
*Imágenes Pinterest & 'more than Chic'.

lunes, 20 de mayo de 2013

De vuelta... y salmón ahumado ;)


Muy buenas noches, chic@s;
 
Vale, vale... ya lo sé.
Que sí, que ya me dejo dar todos los tirones de oreja que queráis. Que tenéis razón, que lo mío no tiene nombre y que ggrrrrttxxxfffsss. Sí.
 
Pero es que a veces la vida se complica, el trabajo se multiplica y el silencio se vuelve una necesidad imperativa.
 
En todo este periodo de paréntesis me ha dado tiempo de currar como nunca, hacer una escapada a París con maman (luego os cuento), leer como una posesa (varias novelas, algunos relatos y hasta una par de tratados de física cuántica... hablaremos de ello; bueno, los de física igual os los ahorro XD) derrotar virus, bacterias y algún que otro demonio personal que ya creía muerto, poner las maderas en el balcón (todavía seguimos en ello... esa historia merece un post entero =), hacerme muchas preguntas, seguir sin encontrar las respuestas y estar más atenta a la siempre decepcionante realidad política y socioeconómica (cosa que no me ha ahorrado ningún disgusto; he estado tentada más de dos –y de tres- veces de hacerme con una capa, un antifaz... y convertirme en ‘La Zorra, la defensora de los desamparados’. Ahora fuera coñas, me sigo preguntando hasta cuándo vamos a seguir permitiendo que se rían de nosotr@s, hasta dónde vamos a dejar que llegue todo esto... ¿tanto vamos a tardar en despertar?).
 
 
Esta vez no me ha dado ni por el ‘diy’ ni por experimentar en la cocina.
Cosa rara. Fuera de los fracasos que sigo teniendo con las ‘mousse’ sólo me he aventurado con el salmón ahumado. Y por pura casualidad, además.
 
Veréis, a mí me pirra el salmón ahumado; lo mismo tal cual con tostaditas y mantequilla que con pasta, ensalada o como parte de un entrante algo más trabajado.
I love salmón ahumado. A lot.
 
Tanto me gusta que, de vez en cuando, nos escapamos al país vecino para ir a una marisquería -que descubrimos por casualidad- en la que el dueño (no sé cómo se llamará, pero para mí siempre fue René ;) prepara un salmón ahumado de ohlalá que te filetea delante de las narices y por el que vuelves a España sin miedo a ladrones y posponiendo cualquier plan de inversiones a corto plazo.
 
Pero he descubierto algo que va a llevarnos a René y a mí al final de nuestra tórrida histoire d’amour.
Je suis desolée.
Porque he descubierto la manera...
 
de preparar salmón ahumado en casa =)
 
 
Llamadme ignorante, pero yo imaginaba que esto de ahumar era cuestión de leña, humo, llevar pieles encima, cantar el ugachaka y adorar al dios fuego.
Y nada más lejos de la realidad. El proceso es la mar de simple y resultón.
 
Al parecer, venden unas sales especiales para ahumar (no tenía ni idea, las encontré en Mercadona), con ellas sólo tienes que cubrir la pieza de salmón (o lo que quieras ahumar) dejarlo reposar y voilà.
 
Los ingredientes
- La pieza de lomo de salmón fresco que queráis preparar.
- Un bote de preparado de sales para ahumar (el mío de Mercadona).
 
¿Cómo lo hice?
- Le pedí al pescadero una pieza entera de lomo de salmón de unos 600 gramos. Al llegar a casa le saqué las espinas que quedaban, lo limpié bajo el grifo y lo sequé con papel absorbente.
- En un recipiente de cristal (en el que el salmón cupiera no demasiado holgado) puse la mitad del preparado de sales, el salmón, y el resto del preparado por encima, bien cubierto. Hay quien opta por aderezar con pimienta y otras hierbas aromáticas; yo esta vez decidí no hacerlo.
- Con un trozo de papel film –y con el fin de preservar olores-, envolví el recipiente y lo metí en la nevera. Las instrucciones indicaban 24 horas, yo me olvidé del salmón y lo dejé 30. Y la verdad es que luego terminé por concluir que la próxima vez o bien lo dejo de 35 a 40 horas, o bien le pongo un peso por encima para que la pieza se impregne mejor.
- Transcurrido este tiempo, sacamos el salmón (veremos que la sal se ha vuelto más oscura y que al salar el pescado éste ha ido soltando líquido), lo limpiamos con agua, secamos bien con papel y dejamos reposar en la nevera, otra vez tapado con papel film y por espacio de unas doce horas.
- Luego podemos optar por ir fileteando a medida que vayamos consumiendo la pieza, que procuraremos tener siempre bien cubierta (esto es lo que hice yo y puedo aseguraros que el salmón estaba mucho más rico unos días después), filetear y congelar (esto es lo que hacía con el salmón de René ;) o filetear y cubrir de aceite (asegurándoos así una textura jugosa) para tenerlo listo y cortado cada vez que queráis deleitaros.
 
Salmón ahumado casero. Buenísimo y casi tan de ohlalá como el de René. Mais oui.
 
Hablando de Francia y los franceses, ya os he dicho que nos fuimos a París con maman.
Iba a contaros la historia de la escapada pero veo que se me está haciendo tarde y creo que será mejor que lo dejemos para mañana...
 
ya sabéis que nunca os ahorro detalles y esto se puede hacer eterno ;)
 
 
Por cierto, quiero daros las gracias por estar ahí, por vuestros mensajes y por todos vuestros mails. Durante este tiempo han sido la luz en la oscuridad =)
 
Y ahora contadme:
 
¿No os parece el salmón ahumado un manjar de dioses?¿Cómo soléis tomarlo?
¿Algun@ de vosotr@s se había aventurado a prepararlo?
Y si es así, ¿por qué nadie me había dicho que era tan sencillo ;)?
¿Creéis que debería ir a despedirme de René XD?
 
Besos,
Ingrid
 
*Imágenes london-bride.com, donnahay.com & We heart it.

viernes, 8 de marzo de 2013

Lenguado 'meunière'


Buenas  noches  ;)


No sé qué me pasa últimamente que sólo me apetece cocinar recetas clásicas. Sísí, lo que os digo; se me va la cabeza en guisos de cuchara, estofados varios...

Y postres tipo ‘pijama’ =)

Será cuestión de nostalgia –me decía a mí misma-, con los tiempos que corren es fácil mirar atrás y pensar que cualquier época pasada fue mejor (esos tiempos en los que los helados de chocolate eran caricias para el alma, todos pagábamos las hipotecas con dignidad,  los pollos de granja eran de granja, los políticos debían robar lo mismo pero la honradez se les presuponía de serie y la clara de los huevos siempre se quedaba amontonada alrededor de la yema...).

Pero esta mañana, en el coche, mientras esperaba a que el semáforo se pusiera en verde, he visto el cartel publicitario de un banco. 
Sin saber cómo ni por qué, me he encontrado pensando en que quizás no fuera tan mala idea empezar con un plan de pensiones  y - ya que  estamos- con una mutua de salud porque ya se sabe que a partir de una edad bla bla...
Y de repente, en un atisbo de lucidez, lo he tenido clarísimo:

‘Diossssmío, Ingrid... ¡te estás haciendo mayor!’

Estofados, planes de pensiones, seguros médicos y ‘El barbero de Sevilla’ a todo trapo... ¿peeeeeeeerdónnnnnn?

Palpitaciones, sudor frío y una larga cola de coches pitando porque el semáforo llevaba ya largo rato en verde. No se me ha ocurrido otra cosa que cambiar la música; he dejado ‘Fígaro’ para otro día y me he pasado a  ‘Queen’ (clic aquí ;).

Cuando he logrado serenarme, me he dado cuenta de que nada es tan grave en realidad, que la edad no es más que un estado de ánimo (aunque cada día me duela más la espalda; será cuestión de calmantes y algo de ‘rouge’ en los labios ), que el plan de pensiones puede –y va- a esperar y que en cuanto al seguro médico... me voy a dejar querer por las mutuas de salud =)

Pero todo esto no implica que las recetas que una vez fueron ‘greatest hits’ no puedan volver a serlo...

Lenguado ‘meunière’ =)


Los ingredientes  (para 2)
- 2 lenguados (que sean , pedid que os los limpien en la pescadería ;)
- 125 grs. de mantequilla
- el zumo de un limón y medio (y la otra mitad a rodajas para decorar)
- perejil picado (yo no demasiado, el perejil y yo nunca fuimos buenos amigos)
- un poco de harina
- sal

¿Cómo lo hago?
Preparar la ‘meunière’ no tiene en realidad ningún secreto; es fácil de hacer y todavía mucho más de comer.

- Empezaremos con el pescado: salamos, enharinamos  y freímos en la mitad de la mantequilla  a fuego medio (hay quien fríe el pescado en aceite, yo prefiero el sabor de la mantequilla; pero todo es cuestión de gustos ;). 
Si los lenguados son grandotes, os aconsejo que fileteéis el pescado  antes de cocinarlo;  así os va a resultar más fácil, cómoda  y rápida la cocción. Si son de tamaño medio,  lo que podéis hacer es dorar los lenguados a fuego alto y luego terminarlos al horno (ojo con los tiempos, tened en cuenta que buscamos jugosidad).
Una vez segur@s de que el pescado está en su punto lo pasamos a una fuente  que mantendremos al calor.

- Vamos ahora con la salsa: desespumamos la sartén, añadimos el resto de la mantequilla y fundimos. Agregamos el zumo de limón y el perejil. Damos un par de hervores a fuego fuerte (algun@s dejan dorar la mantequilla y otros  sólo fundir, yo suelo optar por un término medio ;) y salseamos el pescado con ella.

- Podemos servir acompañado de unas rodajas de limón y unas patatas cocidas.

A ver, confesad...

¿Qué os parece el lenguado a la ‘meunière’?
¿invaden vuestros pensamientos los planes de pensiones ;)?
¿Verdad que a los 33 una está en la flor de la vida XD?
¡Arriba el rock’n roooooooll =)!

Besos,
Ingrid

*Imagen: Pinterest.


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