Muy buenos días, chic@s:
Me he dado cuenta de que hasta ahora, casi siempre que hemos comentado recetas, se ha tratado de platos de cierto 'peso culinario'; ya fuera por la elaboración, por el ingrediente o por el paladar. Pero, como los mejores momentos de la vida los proporcionan en realidad las cosas sencillas, he pensado en contaros tres de mis mejores motivos
para hacer del culto a la pasta casi una religión =)
1. La no-receta
Tan simple, tan rápida... Y mi preferida. La primera vez que se la propuse a los míos (volviendo de Erasmus, otra era ;) me miraron como si les estuviera insultando, rollo 'cómoteatrevesatraerestoalamesa' y en cambio ahora... Es la receta oficial de pasta en casa =)
Ingredientes (para uno)
- 200 grs. de la pasta que más os guste (yo soy fan de espirales, espaguetis y bucatini ;)
- tanto parmesano rallado como seáis capaces de comer (yo mucho... ¡Mucho!)
- orégano
- aceite de oliva
- sal
¿Cómo lo hago?
Nada, si es que se hace sola... Hervimos la pasta en abundante agua salada. Cuando esté 'al dente' la escurrimos (ojo, importante escurrir bien) y la pasamos al plato, donde la condimentaremos al gusto con aceite, orégano, sal... Y tantas toneladas de parmesano como queráis :)
2. Pasta 'all'aglio olio e peperoncino'
Todo un clásico de la cocina italiana. Infinito sabor para una dificultad cero.
Ingredientes (para uno al que le gusten las emociones fuertes ;)
- 200 grs. de pasta (yo aquí espagueti seguro)
- aceite de oliva
- 3 ajos
- 1 guindilla picante fresca mediana o 7 cayenas secas (picante medio-alto, probad primero con menos)
- sal y pimienta
¿Cómo lo hago?
Mientras cocemos la pasta en abundante agua salada, calentamos un poco de aceite de oliva (dos o tres cucharadas) en una sartén y sofreímos las guindillas y los ajos laminados (también valen picados) hasta que nos cojan un tono dorado (yo nunca paso del dorado discreto, no me gusta el sabor del ajo demasiado frito).
Una vez hecha la pasta, la escurrimos (garbo en ese escurridor, no queremos ni una gota de agua) y la pasamos a la sartén con el aceite aromatizado con el ajo y la guindilla.
Un par de vueltas, sal y pimienta... Y al plato ;)
3. Pasta 'alle vongole', adaptación ;)
Otro de los clásicos de la cocina italiana es la pasta 'alle vongole', con almejas frescas. Un día me estaba hirviendo la pasta para preparar la no-receta que os cuento más arriba y, al abrir la despensa para coger el orégano, la vi. Allí estaba ella, una lata de berberechos la mar de descarada que me miraba con cara de 'cómeme toda'... Y no me quedó otra que improvisar...
Ingredientes (para uno)
- 200 grs. de pasta
- una lata de berberechos (valen almejas ;)
- ajo y perejil
- sal y pimienta
- aceite de oliva
¿Cómo lo hago?
Ponemos a hervir la pasta (sí, en abundante agua salada ;). Escurrimos los berberechos y reservamos el jugo. En una sartén con un poco de aceite de oliva sofreímos los ajos picados (yo suelo poner dos) hasta que veamos que nos coge ese tono dorado del que os hablaba antes.
Añadimos los berberechos escurridos y les damos unas vueltas. Agregamos el jugo 'berberechil' reservado y dejamos que reduzca un poco.
Cuando la pasta esté en su punto, escurrimos y pasamos a la sartén, salteamos a fuerte, espolvoreamos perejil picado y salpimentamos (ojo con la sal, probad primero).
Contadme,
¿Os parecen tres buenos motivos para amar a la pasta 'hasta que la muerte os separe'?
¿Cuál de las tres opciones os seduce más?
¿Soléis preparar la pasta con recetas rápidas (o no-recetas) o sois más de salsas 'comodiosmanda'?
Disfrutad de las cosas sencillas este fin de semana =)
Besos,
Ingrid
*Imagenes Pinterest & We heart it.









































