Muy buenas noches, chic@s;
Vale, vale... ya lo sé.
Que sí, que ya me dejo dar todos
los tirones de oreja que queráis. Que tenéis razón, que lo mío no tiene nombre
y que ggrrrrttxxxfffsss. Sí.
Pero es que a veces la vida se complica, el trabajo se multiplica
y el silencio se vuelve una necesidad imperativa.
En todo este periodo de paréntesis me ha dado tiempo de
currar como nunca, hacer una escapada a París con maman (luego os cuento), leer
como una posesa (varias novelas, algunos relatos y hasta una par de tratados de
física cuántica... hablaremos de ello; bueno, los de física igual os los ahorro
XD) derrotar virus, bacterias y algún que otro demonio personal que ya creía
muerto, poner las maderas en el balcón (todavía seguimos en ello... esa historia
merece un post entero =), hacerme muchas preguntas, seguir sin encontrar las
respuestas y estar más atenta a la siempre decepcionante realidad política y
socioeconómica (cosa que no me ha ahorrado ningún disgusto; he estado tentada
más de dos –y de tres- veces de hacerme con una capa, un antifaz... y
convertirme en ‘La Zorra, la defensora de los desamparados’. Ahora fuera coñas,
me sigo preguntando hasta cuándo vamos a seguir permitiendo que se rían de
nosotr@s, hasta dónde vamos a dejar que llegue todo esto... ¿tanto vamos a
tardar en despertar?).
Esta vez no me ha dado ni por el ‘diy’ ni por
experimentar en la cocina.
Cosa rara. Fuera de los fracasos que sigo teniendo
con las ‘mousse’ sólo me he aventurado con el salmón ahumado. Y por pura
casualidad, además.
Veréis, a mí me pirra el salmón ahumado; lo mismo tal
cual con tostaditas y mantequilla que con pasta, ensalada o como parte de un
entrante algo más trabajado.
I love salmón ahumado. A lot.
Tanto me gusta que, de vez en cuando, nos escapamos al
país vecino para ir a una marisquería -que descubrimos por casualidad- en la
que el dueño (no sé cómo se llamará, pero para mí siempre fue René ;) prepara
un salmón ahumado de ohlalá que te filetea delante de las narices y por el que
vuelves a España sin miedo a ladrones y posponiendo cualquier plan de
inversiones a corto plazo.
Pero he descubierto algo que va a llevarnos a René y a mí
al final de nuestra tórrida histoire d’amour.
Je suis desolée.
Porque he
descubierto la manera...
de preparar salmón ahumado en casa =)
Y nada más lejos de la realidad. El proceso es la mar de simple
y resultón.
Al parecer, venden unas sales especiales para ahumar (no
tenía ni idea, las encontré en Mercadona), con ellas sólo tienes que cubrir la
pieza de salmón (o lo que quieras ahumar) dejarlo reposar y voilà.
Los ingredientes
- La pieza de lomo de salmón fresco que queráis preparar.
- Un bote de preparado de sales para ahumar (el mío de
Mercadona).
¿Cómo lo hice?
- Le pedí al
pescadero una pieza entera de lomo de salmón de unos 600 gramos. Al llegar a
casa le saqué las espinas que quedaban, lo limpié bajo el grifo y lo sequé con
papel absorbente.
- En un
recipiente de cristal (en el que el salmón cupiera no demasiado holgado) puse
la mitad del preparado de sales, el salmón, y el resto del preparado por
encima, bien cubierto. Hay quien opta por aderezar con pimienta y otras hierbas
aromáticas; yo esta vez decidí no hacerlo.
- Con un trozo
de papel film –y con el fin de preservar olores-, envolví el recipiente y lo
metí en la nevera. Las instrucciones indicaban 24 horas, yo me olvidé del
salmón y lo dejé 30. Y la verdad es que luego terminé por concluir que la
próxima vez o bien lo dejo de 35 a 40 horas, o bien le pongo un peso por encima
para que la pieza se impregne mejor.
- Transcurrido
este tiempo, sacamos el salmón (veremos que la sal se ha vuelto más oscura y
que al salar el pescado éste ha ido soltando líquido), lo limpiamos con agua,
secamos bien con papel y dejamos reposar en la nevera, otra vez tapado con
papel film y por espacio de unas doce horas.
- Luego podemos
optar por ir fileteando a medida que vayamos consumiendo la pieza, que
procuraremos tener siempre bien cubierta (esto es lo que hice yo y puedo
aseguraros que el salmón estaba mucho más rico unos días después), filetear y
congelar (esto es lo que hacía con el salmón de René ;) o filetear y cubrir de
aceite (asegurándoos así una textura jugosa) para tenerlo listo y cortado cada
vez que queráis deleitaros.
Salmón ahumado casero. Buenísimo y casi tan de ohlalá
como el de René. Mais oui.
Hablando de Francia y los franceses, ya os he dicho que
nos fuimos a París con maman.
Iba a contaros la historia de la escapada pero
veo que se me está haciendo tarde y creo que será mejor que lo dejemos para
mañana...
ya sabéis que nunca os ahorro detalles y esto se puede hacer eterno
;)
Por cierto, quiero daros las gracias por estar ahí, por vuestros mensajes y
por todos vuestros mails. Durante este tiempo han sido la luz en la oscuridad
=)
Y ahora contadme:
¿No os parece el salmón ahumado un manjar de dioses?¿Cómo
soléis tomarlo?
¿Algun@ de vosotr@s se había aventurado a prepararlo?
Y si es así, ¿por qué nadie me había dicho que era tan
sencillo ;)?
¿Creéis que debería ir a despedirme de René XD?
Besos,
Ingrid
*Imágenes london-bride.com, donnahay.com & We heart it.

















































